Pequeña caña virgen de arenas y piedras oscuras y fondos ricos en posidonia oceánica. Esta tranquila cala constituye un lugar privilegiado donde integrarse con la naturaleza y ponerse moreno sin que queden marcas del bañador. Ambos extremos de la cala son rocosos, con acantilados frecuentados por pescadores con caña. No olvidar echar nuestras gafas de bucear para practicar el snorkel. La cala es pequeña pero de gran belleza, aunque las condiciones del baño no son nada buenas con tiempo de levante. Para acceder, aparcamos el coche en un anchurón que hay junto a la carretera en dirección a Rodalquilar, desde la Isleta del Moro antes de llegar al Mirador de la Amatista, y bajamos por un camino de tierra unos 600m. Accederemos a la cala tras bajar por un frondoso barranco poblado de pinos y palmeras, un entorno natural de belleza incomparable. Pulsa sobre el icono de Google Map y obtén tu mapa de ruta, o descárgate el Poi para tu navegador Tom Tom. No debemos irnos de la zona sin asomarnos al cercano Mirador de la Amatista y dedicar unos minutos a deleitarnos con el paisaje que se divisa desde este bello balcón colgado sobre las aguas del Mediterráneo. |